Deberías conocer mi casa, mis dos impermeables sucios. Para que veas cómo te extraña, sin que hayas venido a verla nunca.
Un deseo de año nuevo, reiterado para vos: mil veces.
Y una extrañeza. De malvones callejeros, y de calles
congeladas. Que hielan las festividades, las comidas patrias. Y una extrañeza
de teatros sin telón. De apogeo del silencio. De parpadeo constante. Y una
extrañeza, de felicidad sin comisuras. Sin movimiento.
Cada uno allá.
Aprendí a usar las mayúsculas, sí. Y la palabra cariño también.
Cariño:
No hay comentarios:
Publicar un comentario