fórmula

y en la oscuridad de un brazo cruzado,
regué las raíces de un cerezo.
Mientras descifraba el entramado de la bufanda exiliada,
Mientras descifraba el patrón, de las flores de tu pollera larga y oscura.


y en la caricia de una pierna silente,
hice un corte profundo con mi canto.
Para no temerle más a la belleza, y no quedar impune.
Para no acallar más paisajes, y no cambiar los aromas.


y en la intimidad de un recital de uñas,
pinté de un blanco impoluto,
sin recordar la cadencia de la hamaca veraniega,
sin recordar el peligro del balcón, el olor de la cena sobre la terraza,


y en el tumúlto;

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