Limón

   En el jardín circular, el limonero es el rey; y de él, crecen centrifugas, el resto de las especies. En el jardín circular no hay medianeras, las barreras no existen, y por ellas entra, noche por medio, un espectro animal. Atraviesa los alambres, salta débilmente los muros, y mantiene una linea recta: intenta llegar al centro. El cítrico, se mantiene inmutable. Implacable. Rebalsado de limones verdes, embalsamado de este viento de abril.

   Mientras, no-dormís en tu pieza, mirás por la ventana, inventás malabares con los lápices: siempre te costó volver al otoño. Aquel que canta al tiempo, pospone al espacio.
   Acomodás una lona sobre los pies, mirás por la ventana. Despacio, la noche siempre puede ser más oscura.
   En el jardín de abajo, al espectro lo detiene el retorcido tronco; no traspasa el polo. Desea ser un gorrión  para no resignar su recta. Quisiera acomodarse como un río, no tener forma de zorro lento, agazapado arbusto translúcido.

   Nunca te asustaron los zorros, flotan como idos, con sabor a despedida. Constante. Es que el otoño no comienza en un solo día.
  Espero ya no te desespere, no llegar nunca.
  No terminar los libros:
  ser la niña cantora de este solsticio espectral.

   -Cuando te decidas a abrigarte, voy a poder cruzar-
Te dice desde abajo, una voz marrón y translúcida, que se llama abril.