(el artista)

Pequeño mundo, yo te regalo mis traducciones.
En mi escritorio de caoba antigua, en mi lámpara amarillenta, en mi estudio de artificios: Te traiciono un poco, mundo. Y le devuelvo a tu inmensidad, una extraña traducción, de un extraño idioma; que no me pertenece, siquiera en el momento en que escribo.

No tengo ideas; sólo un sistema. De reciclaje intimo.

De beso con tu inabarcable presencia.