Verte recortada, en un pequeño fragmento, y no saber de vos nada más que eso,
ver tus ojos que todo el tiempo parecieran recién acabar de llorar; aún cuando bajás de esa plataforma imaginaria, de ese pseudo telón que nos inventamos para seguir encendidos y con los labios pintados todo el tiempo que podamos: para adelantar esa mirada que se nos queda atrás de la mirada, empujando.
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