Decanta

Tormenta en el pueblo, viene el polvo, como en la ciudad pero acá.
No reconozco tus estrellas. Constelación, constelación, constelación.

Voy a dormir en el desasosiego de unos brazos ajenos. Mis caballos esperan afuera, las gallinas en el pórtico están inquietas y esta no es una noche de revelaciones: Es una noche de constelaciones indescifrables, que se me cuelan por las lineas imaginarias de figuras que si las dibujáramos, que si las dibujáramos, que si las dibujáramos.

Quiero llegar a la comodidad de un llanto, para que florezca la piel de nuestros silencios cómodos. Cantidad de deseos para la noche anterior, y no planeo despertarme ni dormirme pronto. Ni un cuerpo descansa en la mañana y las nubes no pueden decantar en mí.

La tormenta trae un montón de ruidos rubios, cigarrillos fugaces. Nube: mis melodías sublimes.

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