despierto temprano
el bosque es azul a cierta hora y a lo lejos
en esta casa no se escucha música.
recolecto frutitas, como juntando piedras, como un mono. arrastro una silla de plástico de jardín.
abatido en la ficción
sesenta metros de árbol, los números descansan en las puertas del bosque
colectivo local. todos hablan el mismo idioma. no comprendo. clavo la vista, ahí está de nuevo, la señora que limpia el monumento de La Fraternidad
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