quedátequieto

Se acaba la noche y.
amanece y
las luces siguen prendidas. El ventilador ya no es.

Es más viento, (en el viento se fué). No más forma de.
Ventilador eterno y volátil, en el aire y en su polvo; que no le teme a desvariar, a tambalear, a dormirnos.
Los restos, las partes, lo que quedó. Lo que está quedando se mantiene agazapado. Que el amanecer lo alumbrará distinto y llorará entonces muy, tanto. desde. así.

No hay más conceptos. descendió a la noche la sangre, los animales pequeños, el ventilador impoluto, el frenesí de lo estático (y todo lo que nutre la canción). Antes y silencio. la necesidad del no.
Las piedras y la avalancha, la vertiente empinada, el ritmo de las partes, de la masacre,
entre las luces y las (sombras) lamparitas.

Amanece y desaparezco en un nacimiento.

El ventilador es tan lento como una poderosísima tormenta
que angustia, que llena y que rebalsa.
Y que bebemos.
Y saciamos con nosotros, de nosotros a ello, de ello a nosotros,
rebalsados embalsamamos el dinamismo del exceso. Congelamos plantas y las quebramos, disparamos a través de las aspas del viento, y del cielo.

Al sentir miento.

Nadie entiende la sal de la fiesta que debemos destilar.
Mirá como me caigo rodando entre puntos y comas.

Quise fotografiar la canción
y me traicionaron los colores, lo antiguo se sublevó.

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