Un ruido de otro tiempo, que interrumpe el dormir a mitad del invierno, y no cansada, pero con el sueño a medio terminar, resolución, nudo y vuelta a empezar. Autómata en el silencio del último rato de noche, tropieza con los restos de un bosque anacrónico. y sin meteorología posible, nada al borde de un pueblo esperando que abra la tienda; esperando a la temporada de vestidos.
Cruza la habitación, prende la estufa, le teme al encendedor.
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