Luna.Guitara negra.113

yo había tomado un ómnibus hacia allá.
la noche, será permanente en tu alegría. la humedad del río, mi casa, el barrio cercado por tu liviandad. un muro de permisos.
los perros siempre ajenos, el mundo de bruces, costillas,
atónito esplendoroso, arriba, tonelada incomprensible, profundo y sostenido, lana de colores,  la sangre derramada en vano de los animales abajo de la mesa, haciendo sacrificios sin sentido, para el bienestar de los desconocidos. llevala llevame. la guitarra. la sangre.

la noche entera entre la ropa colgada, un cincel entre las telas recién lavadas, el tiempor venir. el temporal inocente, solo hoy. el olor de la lluvia, la nariz contenta, las partes mas antiguas. dice que el oído, el primer órgano, tu oído se choca con el mio, y se acarician. llamá al sótano, decile que estamos en la terraza, que es de noche, y muy de noche, y una pelusa blanca parece que flota entre las remeras.

nos podemos ir de todos. arroyos. nostalgia. hendida. hundida. ahogarse en la simple dilación. menguante. sobre el tiempo que dura ese descenso. menguante, creciente. tu cuarto, enorme, limpio, frutal.
detrás del camino, se puede ver el pueblo. el violeta, los rosas, los naranjas y el amarillo.
fuegos bordados. la rivera donde un olor a flores frías. la persiana donde una cortina regalada. el bulevar, la escultura, donde a la vez estamos.
me dijiste tenemos, el poder de.
podemos esperarnos por el resto de
nuestros pasados.
constante continuo persistente.
cuando personalmente saltando,
mas acá de la cocina.
cuando se mira de frente. amoroso verde ceniciento. poesía para el viento.
te tapo los ojos, te tapo la pierna que te había quedado afuera, y te rozo antes de contar hasta cien. mas allá del canto.  la lluvia me llora mientras espero el colectivo. mas allá del terraplén, y de la novela.
¡Buenas noches silencios luminosos!

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