Tengo un techo que se abre:

Y dos golondrinas dibujadas en mis piernas: tatuado el silencio de los films nuevos.
Traigo zapatos a estrenar y angustias arcaicas.
Viajo por la necesidad del gusto. Y en el baile desenfrenado de la contradicción suprema, aspiro a lo horizontal.

Impaciente por no llegar.

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