un capricho de vapor, rodea la luna llena,
hechicera y repleta, de canciones y cuentos,
imponente en sus caricias de su ciclo sin rutina, de su latir mes a mes.
un capricho del vapor, de mi té de medianoche,
se convierte en el calor de tu beso, el chocolate de bienvenida
a este sencillo pasillo de luz de cuentos.
y un antojo del azar y la anticonsecuencia,
de esta causalidad perfecta y tan oblicua:
tu vestido rojo que me acaricia con tus ojos,
mis dedos que te miran con mis besos, envuelta de luna, satélite de canela.