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La forma de una planta vuelta luna que sobrevive al día.
Espinas que yendo-me
recuerdan en el ardor de la piel, un silencio húmedo.
Si yo tuviera que ver, elegiría tus flores.
Si me obligaran a ver,
entrecerraría los oídos;
elegiría tus macetas.
Piel de terracota;
alba que ilumina los hornos de ladrillos.
Los horneros que madrugan.
Légamo callado,
de la noche de búhos que mendigan hogar.
Barro húmedo, del que nacen plantas, rodillas, espinas brazos, que respiran
que recuerdan, que sonríen

La luna abraza toda maceta ajena,

toda maceta propia,