te acordas cuando hacías pan?
he aprendido dos o tres cosas:
mi equipo es de once, pero a veces lloro, y se lesionan de a cuatro jugadores
Y al final del día, en una soledad imperdonable
una soledad irrefrenable, pienso:
Mi cadáver desparramándose en el pasto, como si fuera una sábana
Tu cuerpo se curva, me aprieta, me recibe, se expande, se aleja, se destapa, se cubre. Sueña con otra cara, se despierta y me besa: Para mi cadáver estirado, de obrero durmiendo a la hora de la siesta, ya no hay recuerdos.
Mi muerte estirada, que sólo puede ser porque vivió: esa cama sin apuro y tu piel apretada contra la mía: para darle algún sentido al invierno frío, de avenidas llenas, a todos esos siglos de los que ya no tengo conciencia.
Mi cuerpo que ya no existe
Mi espalda que es de tierra
y de un musgo que no es hermoso ni horrible;
ya no pueden siquiera extrañarte.
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